El desafío de este proyecto consistió en revitalizar la identidad visual de Torivín, una marca con historia que buscaba conectar con un consumidor contemporáneo sin perder su esencia. El re-branding se centró en una limpieza tipográfica y una paleta de colores sofisticada, elevando la percepción de calidad del producto.
En el diseño de packaging, priorizamos la síntesis visual y el uso de materiales que aportan texturas táctiles, logrando una presencia en estantería que comunica elegancia, autenticidad y el carácter único de la uva.